Pedro Navaja. La vida te da sorpresas.

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¡Ay Dios! La canción que suena en tu cabeza ahora mismo se llama Pedro Navaja, pensar en ella probablemente te transporte al pasado y te ubique en una fiesta de barrio, con los niños a un lado y las niñas al otro sin que nadie se atreva a bailar, y sin la posibilidad del licor como motivante socialmente aceptable.

De pronto te hace pensar en la adolescencia, en los programas de televisión donde siempre había un show musical para amenizar el ambiente y mantener a las familias clavadas en la pantalla del televisor. Tal vez te lleva a los años ochenta cuando tus héroes musicales eran gente viviendo la vida al máximo, sin sentir aún los dolores que llegan cuando le prendes treinta velitas a la torta de cumpleaños.

Pero el origen de esta canción, que en este punto es básicamente estándar, toma influencias de un mundo que ya pasó, el cual solo conocemos por las pinturas al óleo que nos cuentan, que al parecer, los hombres andaban todo el tiempo con pelucas blancas y rizadas, y las mujeres empacadas como regalos de Navidad en vestidos de muñeca tan pesados como las cortinas del palacio donde sin duda viven todos. Ese mundo se llama Siglo XVIII (dieciocho).

De la ópera a la salsa hay un par de pasos

William Hogarth, Public domain, via Wikimedia Commons.

En 1728, Londres vio por primera vez The Beggar’s Opera, que en realidad era más bien una sátira a la opulenta ópera de la clase alta italiana de la época, su temática representaba a manera de parodia, personajes políticos y criminales, hablando de forma general de la desigualdad social, y comparando ladrones y prostitutas con sus contrapartes burguesas. Nadie, ni los adivinos de la época hubiesen podido imaginárselo, pero de esta obra saldrían dos elementos que dibujarían una línea a través del tiempo que llegaría hasta nuestra era, y posiblemente seguirá corriendo por varios siglos más. El primero es el concepto del “bajo mundo”, el segundo es un personaje llamado Capitán Macheath.

Ahora peguemos un salto tremendo, como si el piso fuera lava, pero a nivel histórico. Después de doscientos años la satírica ópera balada es adaptada al alemán, ahora (en 1928), en Berlín se estrena con un nuevo formato de drama teatral con música llamado La ópera de los tres centavos (Die Dreigroschenoper). En ella se exploran también temas de clases, pobreza y la delincuencia vista desde una perspectiva caricaturizada y encarnada por un personaje con el perfil de antihéroe, se trata del mismo Macheath, que ahora, en vez de ser capitán, es el más grande y notorio criminal de Londres. Además, en esta adaptación, tiene su propia canción de introducción y se llama “The Ballad of Mack the Knife”, (originalmente está escrito en alemán, pero no necesitamos seguir poniendo palabras con exceso de consonantes que a todos nos cuesta pronunciar), el caso es que Mack the Knife y Macheath son la misma persona.

De Mack the Knife a Pedro Navaja por la vía del jazz

El personaje malo pero simpático generó fascinación y su canción dentro de la obra tenía ganas de salir sola a ser un hit, entonces viene Louis Amstrong montado en una nube de jazz y deja llover su versión refrescando al mundo de paso, luego viene Bobby Darin en 1958 y hace la versión definitiva y más popular de la historia. En este punto la canción está lejos de ser ópera, balada o musical, es swing de principio a fin y domina las listas de popularidad, esto hace que muchos artistas la graben y hagan sus propios tributos. Mientras tanto, abajo en Panamá, un Rubén Blades de once años se la gozaba en la radio.

Veinte años más pasaron y Rubén, ahora hecho todo un representante de la salsa, empieza a conectar los puntos que unidos formaron la figura de Pedro Navaja en el libro para colorear de su cabeza. Entonces se sentó a entrelazar sus ideas, primero pensó local, recordó que en Panamá, entrando los años 60, habían dos pandillas generando ruido en el país, eran “la pandilla de las zapatillas negras” y “la pandilla del diente de oro. ¿Suena familiar? 

Usa un sombrero de ala ancha de medio la’o y zapatillas por si hay problemas, salir vola’o. Lentes oscuros pa’ que no sepan qué está mirando y un diente de oro que cuando ríe se ve brillando

Rubén Blades

Luego llegó el recuerdo de Mack, el de la ópera y el del jazz, que en todas sus versiones, venía ya con una navaja (jackknife) y la mantenía escondida.

Oh, the shark, babe, has such teeth, dear. And he shows them pearly white. Just a jackknife has old Macheath, babe. And he keeps it, out of sight

Bobby Darin

Con esa imagen de maleante con estilo que siempre ha existido en la sociedad y que con frecuencia, se sale con la suya, quedó listo el retrato hablado del famoso Pedro Navaja.

El escenario lo proporcionó la idea de un barrio peligroso en la ciudad de Nueva York, pero que podría entenderse como cualquier otro en América Latina. La palabra “barrio” es recurrente en las canciones de Blades, en particular para hacer referencia a los barrios duros o “barrios de guapos”, es ahí donde viven algunas de sus canciones, que más que canciones son crónicas del Caribe urbano. Tal vez sea por esa misma razón, que el nombre real de Pedro Navaja es Pedro Barrios.

Una historia tan real que se hizo legendaria

Y así, en una sentada, se escribió la historia de un matón, una prostituta y un borracho, cuyas vidas se cruzan para recordarnos con ficción, una realidad que es más frecuente de lo que nos gusta admitir. El hombre predador que ve a una mujer como “presa fácil”, la violencia en las calles, la inseguridad en todos lados, un arma de fuego que otorga el poder de una bendición, la terrible realización de que un grito y un disparo en un callejón no son suficientes para despertar la atención de la gente anestesiada por una situación recurrente que ya se hizo normal, la incómoda idea de que no importa lo que hagas o pienses, estar en el lugar preciso en el momento preciso determina tu destino, y cuando la vida lanza los dados, no sabes que va a pasar, puedes terminar sin nada mientras alguien más se aprovecha de tu desgracia y se va cantando desafinado.

El ego dicta que la historia no termina

Resulta que en 1984 el sello discográfico Fania vendió los derechos de la canción para la producción de una película llamada Pedro Navaja basada en la canción, pero como nadie le pidió permiso ni consejo, Rubén, alimentado por el ego, decidió cambiarles la historia, entonces grabó “Sorpresas”, como una continuación de la historia, “Pedro Navaja 2” si se quiere. En esta nueva producción Pedro resulta estar vivo, y después de curarse con aguardiente en un bar, sigue su vida siendo el capo de los malos.

Pedro Navaja es indudablemente un éxito atemporal, y para celebrar su origen y recorrido, cerremos con esta lista que incluye las canciones que abrieron paso a su historia.


Y para completar la diversión, un video que hice improvisando sobre la canción.


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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

5 thoughts on “Pedro Navaja. La vida te da sorpresas.

  1. Muy interesante el tema. Me atrapó. Jamás me habría imaginado el origen de esa canción. El uso del lenguaje me parece muy impecable.
    ¡Genial!

    Liked by 1 person

    1. Gracias por tu observación. Te regalo un dato adicional; cuando dice: “I like to live in America” no es solo porque suena chévere, es incluso contradictorio dado que la historia termina mal. Pasa que esa frase es de un musical llamado “West Side Story” que es una historia adaptada de Romeo y Julieta en New York, en un punto trata el tema de la inmigración latina en Los Estados Unidos, para unos es un sueño para otros es una decepción.

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  2. Lo leí terminando la noche, me gustó mucho, es fácil de digerirlo y demasiado entretenido. Es una lectura perfecta para darle punto final a un gran día.

    Sigue escribiendo que acá tiene una fiel lectora

    Liked by 1 person

    1. Me alegra poder aportar a un cierre existoso de tu día! Seguiré con este proyecto hasta que se le borren las letras al teclado 😁 Gracias por ser una fiel lectora.

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