Billie Jean, el encanto y la obsesión.

Disco de vinilo del álbum Thriller

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¿Cuantas cosas terribles se han dicho en una canción? ¿Cuántas historias trágicas se presentaron líricamente ante los oídos de una población hambrienta de realidad, pero también de sabrosura? Parece coincidencia que las canciones más exitosas de las que hasta ahora hemos hablado aquí, tienen una historia más oscura de lo que parece en la superficie.

Claro, cuando estás ocupado con esa labor física, mecánica y emocional que llaman “bailar”, no te detienes a pensar en la letra, ¿o vas a negar que alguna vez cantaste a todo pulmón una canción de despecho con escenario de cantina, desolación bajo la lluvia o algo similar? Seguro te gozaste en la pista de baile (sala, living o terraza de la casa) los siete minutos de una canción acerca de un doble homicidio, un abandono o un engaño.

Pero no es una coincidencia, queda demostrado en este post (y en este también), que la voluntad del cuerpo que siente la música no se activa simultáneamente con la razón lógica que, con lupa mental, escarba la letra de una canción.


El encanto

El fenómeno de la desconexión aparente entre la historia y la música se hace presente una vez más, y de gran manera, en Billie Jean, uno de los éxitos atemporales más recordados de Michael Jackson, de esos que te “hackean” el cerebro y te hacen cantar involuntariamente, el resto de la estrofa. Así que ya que estás aquí, anda a cantar un pedacito.

Billie Jean is not my lover; she’s just a girl who claims that I am the one, but the kid is not my son…

Michael Jackson

Un éxito instantáneo con nombre de mujer

Billie Jean salió a la luz de la radio en 1983 como el segundo sencillo del álbum Thriller, la legendaria producción que se treparía al primer puesto de las listas estadounidenses y se quedaría a vivir ahí durante 37 semanas, convirtiéndose en el álbum más vendido de la historia y en el trabajo insignia de Michael.

Como sencillo, Billie Jean tuvo sus propios méritos. Con su mezcla de disco, R&B, funk y dance, tuvo cama y provisiones para acampar en la cumbre de las listas de Reino Unido, Canadá, Francia, Suiza y Bélgica, además de mantenerse cerca de la cima en muchos otros países.

La canción, además, dio paso al nacimiento del icónico guante blanco, que al principio era un simple guante de algodón estilizado, y a la versión refinada que Michael hiciese del paso de baile conocido desde los años 30 como “The Backslide” o “The Buzz”, pero que después de Billie Jean, sería mundialmente conocido como “The Moonwalk”.


Ganó Grammys, American Music Awards, estuvo en listas de “The Rolling Stone” y de la BBC, pero sobre todo, se ganó nuestros afectos de por vida.


La obsesión

En lo que se refiere a la historia que cuenta la misma canción, es bastante autoexplicativa. Una pareja de desconocidos tiene una relación de una noche. Ella reaparece tiempo después para contarle que aquella vez había quedado embarazada, y que él era el padre del hijo producto del momento de pasión. El presunto papá niega los cargos pero se recuerda a sí mismo que hay que tener cuidado, no andar rompiendo corazones y siempre pensar dos veces.

Pero la historia, o las versiones de la historia que se esconden detrás de una fachada de mega-hit, nos recuerdan que siempre hay algo más allá de las luces, el escenario y el glamour.

Los hermanos eran ídolos

Sin llegar todavía a los seis años, Michael se incorpora a una banda que tres de sus hermanos habían empezado en los 60, The Jackson Five, conformado por (ya lo sabes), cinco hermanos.

Dentro de esta formación, los chicos fueron creciendo, ganaron concursos, grabaron álbumes y produjeron grandes hits como “ABC”. Entonces Michael, que era el menor de todos, empieza a ver cómo a sus hermanos, ya luciendo el título de celebridades, les empezaron a llover las promesas de amor.

A la salida de los conciertos, fanáticas persistentes acechaban buscando pasar un momento íntimo con los artistas. En algunos casos, segadas por el fanatismo que les generaba la magnética personalidad de escenario de los hermanos, llegaban a jurar que alguno de ellos era el padre de sus hijos.

Años después, y con eso en mente, Michael reflexiona sobre las anécdotas y escribe Billie Jean, no refiriéndose a una persona real, sino a la idea de la Chica Obsesiva.


Pero tú no viniste a leer la versión ligera de la historia, (si es que se le puede llamar “ligero” al fanatismo descontrolado), viniste por el drama.


Una versión más oscura

J. Randy Taraborrelli, el escritor de la biografía de Michael, dice que la inspiración sí pudo venir de una chica en particular.

Cuenta que no era inusual para la súper estrella, recibir cartas de mujeres jurando ser las madres de algún hijo suyo, pero que en 1981, llegó a su buzón, una carta difícil de ignorar. En ella, la Chica Obsesiva, decía que Jackson era el padre de uno de sus gemelos, (piénsalo un momento y después te ríes). Ridículo, sin duda, una broma tendría que ser, pero las cartas siguieron llegando, insistiendo en cada una, que lo amaba y que quería estar con él, lo reprendía reclamándole que cómo era posible que fuera capaz de ignorar a su propia sangre. Estas cartas llegaron a afectar sus nervios, manifestándose a veces, en forma de pesadillas.

La situación fue subiendo de intensidad, pero sin cambiar el formato, seguían siendo solo cartas, pertubadoras, pero papel al fin y al cabo. Hasta que un día, Michael recibe un paquete, en él había una foto de su fanática y una pistola con instrucciones, debía usarla para quitarse la vida en un día y hora específicos, ella habría de hacer lo mismo, primero con el bebé y luego con ella. De esta manera podrían los tres trascender a la siguiente vida espiritualmente y estar juntos para siempre. Al parecer, luego se supo que la mujer había sido internada en un hospital psiquiátrico.

¡Tu carro está en llamas!

Drama aparte, oficialmente y ante las cámaras, Michael se mantuvo en el lado que más desarma a los curiosos como nosotros. Simplemente decía que uno no piensa en la música cuando la está creando, sino que la siente. Que Billie Jean llegó a él “desde arriba”, implicando que una fuerza divina habría determinado que era su turno de tomar el camino a la grandeza, y que esta canción sería el vehículo que lo llevaría hasta ella.

Cuando escribió la letra no estaba pensando en las palabras exactas, simplemente le fueron llegando. La característica línea de bajo le vino a la mente mientras iba conduciendo por una autopista. Tan absorbido iba que no se dio cuenta que su carro iba botando humo por todos lados, y solo se detuvo cuando alguien en una moto pasó por el lado y le dijo: “¡Tu carro está en llamas!”.

El rock, el racismo y MTV.

Michael venía consolidando su carrera con pasos largos y Billie Jean fue un impulso de cohete directo a las estrellas. Sin embargo, después de producir un videoclip de alto calibre, con un performance inolvidable y un camino de baldosas que brillaban al pisarlas, MTV se negaba a reproducir el video, al parecer, a la cadena le parecía que la “música negra” no era suficientemente “rock”.

Entonces llega un tipo llamado Walter Yetnikoff, presidente de la disquera que producía a Michael, y pegando el grito en el cielo, confronta al canal diciendo que retiraría todos los videos de sus artistas que estuviesen al aire en MTV, que nunca publicaría nada más con ellos y que además, los acusaría públicamente por discriminación racial.

El grito fue tan fuerte que no solo hizo que Billie Jean entrara en la lista de alta rotación, sino que cambió el curso de MTV, borrando los prejuicios y abriéndole las puertas a la diversidad en la música.

10 millones de copias después

El videoclip dio un impulso nuevo al álbum, el cual logró vender otras diez millones de copias mientras el resto de nosotros, nos pegábamos a la pantalla del televisor a ver cómo el mundo cambiaba ante nuestros ojos, sin pensar que detrás de tan pegajosa melodía, la historia de un amor obsesivo, se convertía en mujer para enseñarnos que, aunque estemos hablando de un problema serio, en la pista de baile todo se olvida.


Hits tan universales como estos no hay tantos como quisiéramos, y tampoco se cansa uno de escucharlos, por eso vale la pena cerrar con una lista de versiones.

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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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