Highway to Hell. Camino al éxito pasando por el Infierno

Imagen principal con una botella de vino, billetes, cables y la cabeza de una guitarra eléctrica

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En este punto de la historia de la civilización humana, todos sabemos que el “rock pesado”, como se conoce a lo que vino después de la era de los Beatles, cuando la curiosidad por estirar los límites de la amplificación del sonido llevó al refinamiento de la distorsión en las guitarras eléctricas, está ligado con cualquier cantidad de asociaciones demoníacas.

Pero también sabemos que en la mayoría de los casos esa relación no es real, sino que representa más bien un espíritu de rebeldía joven con potencial comercial que el marketing sabe bien utilizar, reforzando la vieja idea de que lo prohibido es más emocionante.

Esto pasa con “Highway to Hell” de la banda australiana AC/DC, una canción que pareciera querer invitarnos a marchar alegremente a nuestro destino infernal. Así que mientras la temporada de Halloween va tomando fuerza, aprovechemos para visitar la historia de la creación de esta canción y el álbum que lleva el mismo nombre.

El Infierno

A través de la historia nos encontramos con diferentes interpretaciones de esa palabra. Comúnmente se refiere a un plano distinto de la existencia humana posterior a la vida, un lugar oscuro donde van a parar las almas de quienes cometieron faltas graves o desafiaron las creencias popularmente establecidas en la sociedad. A su llegada les espera el castigo y una cantidad infinita de criaturas sin alma, que creadas para torturar, realizan su tarea efectivamente por la eternidad.


Entonces, la pregunta permanece, ¿por qué alguien querría ir voluntariamente a ese lugar? Y además, tomando una vía rápida y directa como suelen ser las autopistas. La respuesta más obvia es que no hay nada sobrenatural ni oculto en Highway to Hell, es simplemente una metáfora, pero, ¿de qué precisamente?


Autopista al drama

En 1978 AC/DC tenía serios problemas para mantenerse, vivían en un abismo financiero y el exceso de alcohol del vocalista empezaba a parecer perjudicial para el éxito de la banda.

A pesar de haber desbloqueado los mercados de Australia y Europa, no lograban aún llegar a América, lo cual era necesario para impulsar su carrera subiéndose a la plataforma global más importante de la época y desde ahí, mandar su música al cielo como la señal de un Batman rockero para que el mundo entero la reconociera.

El sacrificio que demandan los demonios del éxito

Arrancando el año 79 el mundo se preparaba para hacer transición a una nueva década que traía sus propias tendencias culturales, entre las cuales, el rock se paraba firme como género internacionalmente dominante en la radio joven. AC/DC estaba lista para el reto, pero antes eran necesarias varias capas de refinamiento.

Entonces Atlantic, la disquera representante de la banda en Los Estados Unidos, cita a Michael Browning, quien era en ese momento el manager, para discutir algunos temas. El primero de ellos: Bon Scott, el vocalista, no tenía una voz apropiada para la radio americana y había que sacarlo. Browning, sabiendo que Angus y Malcolm Young los hermanos fundadores de la banda nunca lo permitirían, se rehusó a tomar ese camino.

El otro tema tenía que ver con darle forma al sonido de la banda, y para ello tenían claro que se necesitaba un cambio de dirección creativa. Entonces, con la intención de moldear la música para que encajara en la tendencia radial del país, y consecuentemente, tener mejores probabilidades de un éxito instantáneo, le pusieron a Browning una condición conflictiva, tendría que tomar una decisión que más adelante resultaría ser el pecado imperdonable que lo mandaría al infierno del desempleo, al perder su puesto en una de las bandas más influyentes de la historia.

Si AC/DC quería entrar en el mercado más importante del mundo, tendría que despedir a sus productores, la dupla conformada por Harry Vanda y George Young, el hermano mayor de los fundadores.

Michael asume el rol inevitable de villano y hace el acuerdo. De regreso en Sidney, por supuesto, toda la banda lo odió por semejante acto de traición, pero Atlantic quería poner al frente a un productor internacional y esa era una condición innegociable.

Tortura en el estudio

Así llegó entonces a ser parte de la historia un tipo llamado Eddie Kramer, ingeniero y productor inglés-sudafricano con proyectos en su curriculum que incluían nombres como: The Beatles, The Rolling Stones, Led Zeppelin y Jimmy Hendrix. Pero por más impresionante que fuese la carta de presentación, el resentimiento estaba presente y la tensión era algo tangible cuando empezaron a trabajar en el estudio en Miami.

Kramer dudaba de Bon Scott como vocalista, poniendo en evidencia su problema con el alcohol, haciendo aún más importante la tensión, hasta el punto que simplemente ya no fue posible trabajar juntos.

La banda presiona a su manager y este les consigue un nuevo productor, esta vez fue Robert “Mutt” Lange, otro sudafricano acostumbrado a trabajar con bandas bastante populares y con cierta afinidad por la música country. El estricto vegetariano puso a los artistas a trabajar al tope de sus habilidades, causando en ocaciones ciertas incomodidades, como cuando trajo a otro músico para enseñarle a Angus cómo estructurar correctamente el solo de Highway to Hell.

En otra ocasión Bon Scott estaba teniendo problemas para cantar una de las canciones y Mutt insistía con una sugerencia tras otra. Scott estalla y le dice incluyendo varias profanidades en su reclamo, que si era tan bueno porque no lo hacía él mismo, a lo que el productor respondió cantando perfectamente y sin pararse de su asiento, la parte que no podía hacer el vocalista.

Autopista al cansancio

Si bien la re-estructuración creativa y las duras lecciones fueron una tortura, antes de llegar a grabar este que sería su primer hit realmente global, la banda ya venía conduciendo camino al infierno años atrás.

Resulta que la autopista es real en varios sentidos. En su forma física se llama Canning Highway y es básicamente una vía de 17 km que conecta el noreste con el suroeste de la ciudad de Perth en Australia Occidental. Era también la ruta que llevaba a los bares favoritos de Bon Scott.

En un sentido más amplio, la autopista representaba el recorrido musical, los viajes cuando se está de gira y la movilización de un lado a otro tocando en toda clase lugares. Es de esa misma experiencia que llega la palabra infierno a tomar su rol protagónico, no en referencia a algo místico, sino como el calificativo ideal para describir la situación que vivían los músicos, viajando por cuatro años sin muchas comodidades, casi siempre en bus y sin tener prácticamente ningún descanso, gastando lo que ganaban y permaneciendo al borde de la quiebra por mantener un sueño.

“Cuando te toca dormir con las medias del vocalista a dos pulgadas de tu nariz, eso es prácticamente el infierno”.

Angus Young Guitar World 1993

Autopista al éxito

No había duda de que la canción explotaría en la radio americana y que impulsaría las ventas del álbum, llevando en su corriente la carrera de la banda que hoy es considerada legendaria.


Vendió al rededor de siete millones de copias en Los Estados Unidos y se posicionó en las listas. En Europa y Australia arrasó con todo. Pero como el éxito viene de la mano con los excesos, seis meses después del lanzamiento, Bon Scott, quien venía desde el principio ya marcado por su afición al licor y sus efectos, fue encontrado sin vida en el asiento trasero del auto de un amigo.


Al final la canción sirvió su propósito, fue en esencia la prueba que necesitaba la banda para subir al nivel de los más grandes, así quedaría demostrado en el siguiente trabajo: Back in Black, el cual los dispararía a la fama vendiendo al rededor de 50 millones de copias desde su lanzamiento. Uno podría decir que para llegar al éxito primero hay que atravesar la autopista al infierno.



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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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