Enter Sandman: la pesadilla que dio paso al sueño

Imagen principal con una cara malvada hecha con un cable de guitarra y unos picks

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Dos años habían pasado de un lado para otro tocando las mismas canciones acerca de la guerra, la censura, la corrupción y la injusticia. Temáticas ineludibles en cualquier subgénero y ramificación del rock que reúna a un grupo de jóvenes cargados de emociones fuertes y ganas de hacer cosas típicas como, “desmantelar el sistema” o “derrumbar corporaciones”.

Metallica no era una excepción a la regla. El álbum And Justice For All, de 1988, hacía check en todas las casillas de la lista de la protesta gritada que exigían millones de fans, los cuales se identificaban con el espíritu de destrucción que plantea la idea de que para tener una mejor sociedad, primero hay que reconocer los errores y la historia, luego desarmar todo para poder reconstruir.

Pero la ira se disipa con el tiempo, o se redirecciona en la medida que los músicos encuentran el camino al refinamiento de su sonido. Por eso, después de haber creado un álbum aclamado por su profundidad, pero criticado por su sonido “demasiado seco” y ausencia del bajo. Metallica, ya con un Grammy en el bolsillo en la recién creada categoría de Best Metal Performance, estaba lista para embarcarse en un viaje de reinvención.

La banda más grande, pero no todavía.

Saliendo de los 80, Metallica marchaba con paso firme y la convicción absoluta de convertirse en la formación musical más reconocida de la historia del rock. Pero para lograrlo debían atender el llamado de los 90, afinar las guitarras con la tensión de los tiempos, y golpear los tambores de la batería siguiendo el patrón rítmico que hace despertar a los dioses gigantes de la música.


Un puño contra la pared

La transición de décadas siempre representa cambios, pero también es cierto que la mayoría no logra atravesar la pared por fuertes que sean sus puños. Este era el temor de la banda, que habiendo alcanzado una meta importante en su carrera con su último álbum, veía borroso el horizonte. El sentimiento generalizado era “no tenemos a donde ir”.

Era evidente que debían presionar el botón de reinicio, ¿pero cómo encontrarlo?, la pesada máquina del rock apenas tenía a la vista perillas, switches, palancas, luces rojas, madera y metal.


El botón para desbloquear la creatividad

Mientras los 90 tomaban impulso, en Seattle, las bandas de un nuevo género musical empezaban a vivir la consolidación de su estilo, una combinación abrasiva de elementos del metal y el punk que llamaron “grunge”. En él, Metallica encontraría inesperadamente el manual de instrucciones que indica la ubicación del botón de reinicio, que al ser presionado, pondría el sistema creativo de la banda a correr en modo legendario.

Tres de la mañana. Por alguna razón, el momento del día en el que las ideas poseen a los artistas, y el momento en el que Kirk Hammett, guitarrista de Metallica, se encontraba escuchando “Louder Than Love”, el segundo álbum de la banda Soundgarden. Flotando en una atmósfera de sonido crudo, disonancias y voces que reverberaban al máximo, Kirk se deja llevar. Al salir del trance bañado en inspiración, tomó la guitarra y dejando a sus dedos guiar el camino, sale por instinto la melodía principal de Enter Sandman.

La canción que acababa de nacer sería la brújula que señalaría el camino que buscaban, la ruta que los pondría en contravía al álbum anterior, dejando de lado la complejidad y la extensa duración de las canciones, a favor de composiciones más cortas y simples que conservaran el poder de su sonido.

Entonces entendieron que Enter Sandman determinaría su futuro, pero que para capitalizar la promesa que traía la canción, debían cambiar de dirección y buscar una óptica más comercial, entonces contrataron a Bob Rock, un productor que había trabajado antes con Aerosmith y Bon Jovi.


Una pesadilla lírica

La melodía de guitarra estaba lista y el título incluso lo habían pensado años antes, ahora solo faltaba escribir la letra, pero aunque la canción habla claramente de los miedos, el primero que vivió la pesadilla fue su propio escritor y segundo guitarrista, James Hetfield, cuando el productor y el baterista le dijeron que lo que había escrito no era apropiado y debía rehacerlo.

Por supuesto, no le gustó la idea, estaba indignado, sentía que se estaban metiendo en su territorio y no quería dejar que nadie traspasara su propiedad. Pero finalmente tuvo que reflexionar y buscar nueva inspiración.

El mundo de los sueños

En principio, el personaje conocido como Sandman, es una figura que lleva varios siglos apareciendo en la cultura como un ser sobrenatural relacionado con el sueño, principalmente en el folklore del norte y centro de Europa. Naturalmente, siendo una historia transmitida por toda clase de medios, empezando por el voz a voz, existen muchas variaciones e interpretaciones.

En Dinamarca, por ejemplo, en 1841 surgió una de las versiones más peculiares. En ella, un personaje llamado “Ole Lukøje”, aparecía durante la noche en las habitaciones de los niños llevando una sombrilla debajo de cada brazo, una de ellas tenía imágenes en la parte de adentro, la otra no. Si el niño al que visitaba había sido bueno, la criatura mística abría sobre él la sombrilla con imágenes, de esta manera, el infante adormecido tendría lindos sueños llenos de historias coloridas. En cambio, si el niño había sido travieso, le tocaba dormir bajo la sombrilla sin imágenes, teniendo así una noche de sueño pesado, sin la recompensa de recordar sonriendo, increíbles aventuras al despertar.

OLE LUKØJE in the Public Domain, via Wikipedia Commons.

El personaje era en realidad un dios del sueño, además tenía un hermano con el mismo nombre que también visitaba a los niños en la noche, pero solo bajo condiciones muy particulares. Cuando debía hacerlo, se los llevaba en su caballo para nunca regresar. Se llamaba igual que su hermano, pero también era conocido simplemente como La Muerte.


En una versión alemana de 1816, el personaje tiene un rol distinto. Si un niño se rehúsa a dormir en la noche, el Sandman aparecerá y le pondrá arena en los ojos, lo cual hará que los cierre de inmediato. Pero también tendrá un efecto secundario, al niño se le caerán los ojos de la cara, el Sandman los recogerá y se los llevará a su nido en la luna, donde se los ofrecerá a sus hijos como alimento.

Ilustración del Sandman rompiendo el papel donde el mismo está dibujado
“Cis Gender Sandman” by C. León I

Todos los miedos en una canción

La versión de James para la canción, terminaría recopilando toda una colección de referencias del folklore y la cultura, enfocadas en representar diferentes clases de miedo.

Aparece la oración para antes de dormir como un elemento religioso, la tierra de Nunca Jamás, Blancanieves, dragones, la guerra y el monstruo que habita debajo de la cama y en el clóset de los niños. Todo junto para crear una serie de elementos atemorizantes atados entre sí por la idea de las pesadillas y el Sandman.

Y así, la nueva letra estuvo lista con su cuota de realidad y fantasía para ser integrada a la música que ya venía cargada de poder y sencillez. 

Quién sabe qué habría sido de la canción si hubiese mantenido la temática  planteada originalmente. En aquella ocasión los versos de James giraban en torno a la historia de una familia destruida por la muerte de su bebé. Sin duda una cuestión más oscura, y aunque la intención del escritor era resistirse al sonido demasiado comercial que habían decidido adoptar, equilibrando con una letra realmente depresiva, el tiempo demostró que era mejor dejar la crudeza de la realidad en estado metafórico y dar rienda suelta al terror de fantasía.

La pesadilla dio paso al sueño

El álbum salió al aire y arrasó con todo, la canción se posicionó en los primeros puestos de las listas y Metallica encontró la fórmula que los impulsaría a convertirse más que en una banda de metal, en un verdadero fenómeno del rock y la cultura popular, influenciando a incontables artistas y creadores en todo el mundo.

Para el resto de nosotros, Enter Sandman y su origen folclórico, es una manera de recordar que las historias infantiles no siempre buscan entretener, a veces, pretenden educar y reflexionar acerca de los cambiantes conceptos del bien y el mal que como sociedad establecemos, buscan determinar un patrón de conducta que permita tener control sobre los niños, cuyas mentes pueden no ser capaces de entender ideas más complejas acerca de cómo vivir la vida que nos inventamos. Es mucho más fácil decirles que hay un monstruo debajo de la cama.


Para cerrar, un par de tributos.

Este corto animado basado en la interpretación de E.T.A Hoffmann.

Este video original interpretando un fragmento de la canción.


Para la alcancía

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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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