Basket Case. Confusión y desesperación.

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Tragedias y mitos en la primera guerra mundial dieron paso a una expresión que décadas después se convertiría en un hit.


Un clásico instantáneo

En los 90 lo único que Billie Joe Armstrong, el guitarrista y cantante de la banda Green Day quería, era escribir canciones de las que pudiera estar orgulloso cinco años después.

En aquella época, la música punk empezaba a tener otro color, el espíritu rebelde, la inconformidad y la simplicidad se conservaban como partes esenciales del género, pero la visión de los artistas se extendía a los terrenos del pop, y aunque siempre hubo una relación entre lo abrasivo y rústico de la música acompañada de melodías pegajosas, el sonido en los noventa empezó a ser un poco más claro, cuidado y juguetón, poniendo una capa de humor, ironía y parodia sobre las canciones que de todas formas, iban cargadas con mensajes serios.

Un buen ejemplo de esta relación contradictoria de música pegajosa y letras que expresan un sentimiento o pensamiento problemático, nació de la inspiración de un chico en plena confusión, poco después, saldría al público para convertirse en un clásico instantáneo.

El talento y el espíritu de sencillez

En 1992, la banda californiana Green Day, acababa de lanzar su segundo álbum bajo una firma independiente, y así pensaban seguir trabajando sus producciones, después de todo eran jóvenes y hacían punk, es natural cuando perteneces a ese grupo cultural, no creerle al estándar.

Un día empezaron a recibir llamadas de las grandes disqueras, lo cual les pareció bastante extraño. Pensaron que tenía que ser una broma, ellos no eran Nirvana ni Soundgarden, no tenían el corte de las bandas de mayor demanda para ese entonces. Así que hicieron lo que cualquier persona haría, ignorar las llamadas de la gente bromista.


Whisky a Go Go Photograph by Mike Dillon, CC BY-SA 3.0

Pero la verdad era que la banda estaba llenando sus recitales en todas partes, jóvenes hambrientos de su música compraban las entradas y les seguían la pista, era una base de fans de tamaño razonable, pero ellos no tenían manera de calcularlo ni tampoco la visión de negocio para entenderlo con números. Por esa misma razón ignoraban las llamadas de las disqueras que en realidad sí estaban interesadas, solo que su espíritu punk los prevenía.


Finalmente cuando entendieron que la cuestión era en serio y se les había presentado la oportunidad de grabar con una firma importante, se sentaron a pensar con cuál iban querer trabajar. Aunque en realidad no importaba que tan grandes fuesen los nombres, los chicos solo querían mantenerse fieles a sus orígenes y tocar sus canciones tan bien como pudiesen de la manera que lo sabían hacer, sin artilugios ni fórmulas complejas de producción.


Armstrong performing with “Blue” in 2015, JD.LaVanway, CC0, via Wikimedia Commons

Para Billie eso significaba un set de condiciones básicas, la primera era que debía tocar con su querida Blue, una guitarra eléctrica japonesa marca Fernandes, un modelo réplica de una Fender Stratocaster, a la cual siempre tuvo un apego especial, pues fueun regalo de su madre cuando tenía alrededor de diez años.


El resto de condiciones eran simplemente tener un solo amplificador para tocar todo y contar con el talento y el espíritu de sencillez de sus amigos de banda, así todo saldría bien.

Decidieron que firmarían con Reprise de Warner Bros. Company y se pusieron en la tarea de grabar su tercer álbum llamado Dookie, lo cual traduce “excremento” pero con un sentido tonto y juvenil, ¿por qué? Al parecer no hay una razón de peso, en aquella época la banda hacía muchas cosas por impulso y si algo les parecía divertido simplemente lo hacían sin detenerse mucho a pensarlo.

Efectiva y altamente productiva

Entrando en este trato con Warner su mayor preocupación era poder pagar el alquiler, pensaron: grabemos esto rápido y aseguremos el dinero del alquiler en caso de que la cosa no funcione. Ensayaban fuertemente todos los días en una casa de hospedaje que compartían con otra banda y otras personas en Berkeley, California. Luego iban al estudio completamente enfocados a grabar con la disciplina militar que uno no suele relacionar con el estereotipo de las bandas de punk, donde por el contrario todo es más bien libre y expresivo.

Pero este era su primer álbum en una casa disquera grande, y eso venía con varios grados de presión adicional, el más importante de todos era que ahora estaban usando el dinero y los recursos de una corporación, tenían pavor a convertirse en una de esas bandas que se quedan atrapadas en el ciclo eterno de la grabación porque siempre llega alguien a decirles que están haciendo algo mal y tienen que retrabajarlo. No estaban dispuestos a ese tipo de choque emocional, habían decidido ser una banda de punk efectiva y altamente productiva.

De aquel momento, sin duda el resultado más importante fue una canción que sería la plataforma de lanzamiento que los dispararía directo al limbo de fama y dinero que habitan todas las estrellas del rock. Una canción llamada Basket Case.

Medidas desesperadas y corazones rotos


De una manera menos adornada y bastante más periodística, escribió para el diario Cleveland Plain Dealer en enero de 1919, el corresponsal Karl K. Kitchen un artículo acerca de los soldados americanos que llegaban de la primera guerra mundial en esta condición de canasta o “Basket Case”.


La terrible confusión

Con el tiempo, el término fue adquiriendo un sentido despectivo y completamente relacionado con la salud mental, siendo usado para denotar un estado de agotamiento total e inestabilidad que llevan a una persona a actuar de manera errática e irracional. En otras palabras, la limitación física que representaba al principio, pasó a ser un referente para definir el espectro de condiciones mentales que limitan el comportamiento normal de una persona.

Es en ese sentido que de manera satírica Billie, escribe la canción Basket Case, refiriéndose a él mismo en un época en la que tuvo que lidiar con los efectos de la ansiedad. Lo habían diagnosticado con trastorno de pánico, una condición en la que una persona puede sentir repentinamente que está en terrible peligro y su vida está en juego.

En esta situación, mientras lidiaba con la terrible confusión y desesperación que provoca la ansiedad, hizo lo único que podía ayudarle a tratar de entender lo que estaba pasando, escribir una canción acerca de ello. Así que en control de sus pensamientos pero bajo el efecto de las anfetaminas, canalizó sus emociones, traduciéndolas en palabras que fueron a parar al papel para luego convertirse en una melodía acompañada de su guitarra.

El reino de las estrellas de rock

El resultado fue una canción de ejecución sencilla en la que se presenta estereotípicamente la paranoia, balanceando entre el drama y el humor, aunque este último atributo está más bien conectado con el videoclip, cuya producción tiene todas las marcas de la época, el color, la ropa y la irreverencia de los músicos, además fue grabado en un verdadero instituto de cuidado y salud mental, el Agnews Developmental Center, en Santa Clara, California, un viejo edificio de 1885 llamado originalmente “el gran asilo de locos”, lo cual muestra el largo camino que hemos recorrido con nuestra sensibilidad al ponerle nombres a las cosas.

Hacer el video ahí fue idea de la misma banda, posiblemente por razones de impulso juvenil una vez más, porque además tenía que ser divertido a pesar de que el edificio ya estaba abandonado y todo quebrado, habían viejos registros clínicos de pacientes por ahí sueltos, rasgaduras profundas en las paredes y moldes dentales regados por el piso.

Curiosamente nada de eso se transfirió al video final, no se trataba de mostrar una realidad cruda, eso podía quedar en la letra, el video tenía que ir en la dirección opuesta, por eso termina siendo exagerado, divertido y con colores vibrantes, un efecto que lograron filmando todo en blanco y negro para después darle color artificialmente. Por alguna razón los demás pacientes de la institución ficticia que no son parte de la banda, aparecen en blanco y negro con color solo en la máscara que llevan puesta.


Agnews Developmental Center EugeneZelenko, CC BY-SA 4.0

Al final la ansiedad canalizada y las condiciones culturales del tiempo y el lugar en el que se dio, abrieron la puerta al éxito. Después de Basket Case y Dookie, la banda fue admitida por los dioses de la popularidad en el reino de las estrellas del rock, vendieron 16 millones de copias y con los siguientes trabajos construyeron su imperio dentro de la cultura pop.


Bonus track


La próxima semana:

Englishman in New York. Amar y escapar.


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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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