U Can’t Touch This. Béisbol, baile y comedia.

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Un paso de baile acrobático en el lugar y el momento indicado, abrió el camino a una de las canciones más pegajosas de todos los tiempos.


Una nueva capa cultural

Paul Poiret fue un diseñador francés, célebremente conocido por ser una de las figuras centrales en la transformación de la moda femenina occidental, considerado como uno de los creadores de los pantalones para la mujer europea y americana.

Su diseño más reconocible toma influencia de un lugar que solemos imaginar como una cápsula del tiempo, donde todo es muy antiguo, árido y de color amarillo rojizo, el oriente medio.

A diferencia de Europa a principios del siglo 20, en aquella parte del planeta que identificamos como el mundo árabe, no era inusual ver a una mujer usando cierto tipo de pantalones muy anchos con ondas de tela exuberantes que terminan abruptamente en los tobillos donde quedan ajustados. Como los de la princesa Jasmine en la película de Disney, Aladdín.


Harem Scene. Olleras, Quintana Blas 1851-1919

También es posible que fuese común encontrar a una mujer usando ese tipo de pantalones en un harén. Un lugar designado exclusivamente para las mujeres de un hogar musulmán, pero donde son también admitidos los niños antes de la pubertad, las empleadas, las hijas y otras mujeres solteras de la familia, no solo las concubinas y esposas, como suele usarse a manera de broma a veces.


Combinando estos elementos de lenguaje, cultura y diseño nacen en 1910 los Pantalones Harén, una versión occidental de aquellos que observó Poiret usar a las mujeres y hombres del oriente medio.


The Harem Girl, drawn by Bert Green for Puck, March 1911.

Esta apropiación cultural naturalmente tuvo resistencia en Europa, pero finalmente se logró insertar en la cultura, luego, como pasa siempre con la moda, se fue o se transformó. Hasta que a finales de los 80, por las leyes cíclicas de las tendencias populares, volvió. Esta vez con una nueva capa cultural y una pieza central, un rapero llamado MC Hammer.


Otra leyenda del deporte

De niño, creciendo en los 70, Stanley Kirk Burrell, tuvo que vivir una infancia difícil. Era el menor de siete hermanos que vivían con sus padres en un pequeño apartamento del este de Oakland, California, obtenido con algún tipo de subsidio gubernamental.


Gorra de los Athletics de Oakland
A’s Hat by vgoe_z

Eran tiempos duros, pero Stanley encontraba sus momentos de felicidad bailando en las calles y parques imitando los pasos de su ídolo del momento, James Brown. También se aventuraba a escribir su propias versiones de los jingles de Coca-Cola, Honda y otras marcas que veía en televisión. Pero su verdadero interés vocacional estaba en el béisbol, soñaba con ser un jugador de Grandes Ligas, y cada vez que podía, iba a ver jugar al equipo local, los Athletics de Oakland.


A los once años, en una de esas visitas al estadio, como solía hacer, se puso a bailar en el estacionamiento imitando el Split de James Brown, ese paso insignia en el que se tira repentinamente al piso abriendo las piernas para salir disparado nuevamente como un resorte.


En eso, pasa Charlie Finley, quien era el dueño del equipo y habiendo disfrutado tanto el show del pequeño Stanley, le ofrece empleo e incluso le da un título honorífico y simbólico, promete darle una gorra que dijera “Vicepresidente Ejecutivo”. El salario: siete dólares con cincuenta por partido.


Así pasaron siete años, Stanley se convirtió en los ojos y oídos de Charlie cuando este no estaba en la ciudad, lo llamaba desde el estadio para contarle las jugadas del equipo. Era básicamente un informante, así que los jugadores decidieron ponerle un apodo cariñoso. Cuando pasaba por donde estaban ellos, alguno gritaba: “Todos, hagan silencio que ahí viene El Tubo”. Queriendo decir que lo que sea que comentaran entre ellos mientras Stanley estuviese presente, iba directo por un tubo a oídos del jefe.


Jackson before the third game of the 1973 World Series.

Pero fue también en esa época que obtuvo su nombre artístico. Uno de los jugadores, hoy miembro del salón de la fama del béisbol americano, Reginald Martínez Jackson, más conocido como Reggie Jackson, notando el tremendo parecido de Stanley con otra leyenda del deporte, Henry Aaron, apodado “Hammerin’ Hank”, lo bautiza Hammer”.


Váyanse a dormir

Años después el joven Hammer se va al college persiguiendo un título en comunicaciones y una carrera en el béisbol profesional, pero no logró ninguna de las dos. Entonces mira de vuelta a su viejo barrio, el cual presentaba una tentadora oferta. Podía dedicarse al tráfico local de drogas y hacer dinero rápido, confiaba en sus habilidades para los negocios y sabía que podría estar ganando entre 5 mil y 6 mil dólares a la semana, como algunos amigos suyos que ya pertenecían a ese submundo.

Finalmente logra evitar la tentación de una vida dura y corta y prefiere unirse al ejército, donde estuvo activo por tres años. Saliendo de la vida militar, encuentra una nueva afición: la biblia. Entonces se sumerge en las historias de Jesús estudiando el libro seis días a la semana. Luego, motivado con su nueva disciplina espiritual, arma un dúo de rap llamado: “Holy Ghost Boys”. Algo así como: “Los chicos del Espíritu Santo”.

El rap cristiano no llegaría muy lejos, Hammer abandona ese proyecto y con la ayuda económica de un par de jugadores de los Athletics, forma su propia firma disquera, la llamó: Bustin’ Records. Bajo ese nombre grabó un single y luego vendió las copias desde el baúl de su auto. Después, cuando fue hora de grabar un álbum completo, se fue a donde un amigo productor que tenía un estudio casero, realmente casero.

Las voces las grabaron en “la habitación del incentivo”, se llamaba así porque en realidad era un clóset con un micrófono, y el incentivo era poder salir de ahí rápido. Lo bueno era que no necesitaban un sistema de comunicación entre cabinas como hay siempre en los estudios, simplemente se gritaban a través de la puerta del clóset. Lo malo era que después de las diez de la noche, cualquier ruido que hicieran era interrumpido por la vecina, una señora mayor del piso de arriba que interrumpía los intentos de producción nocturna con escobazos en su piso que se escuchaban como pisadas de un elefante en el techo de los jóvenes, la señal era clara: ya es tarde váyanse a dormir.

Las cartas del éxito

Los 80 llegaban a su final mientras el hip hop se popularizaba cada vez más, dejando cero dudas en la mente de los ejecutivos de las disqueras, de que sería tremendamente rentable. Hammer, ahora MC Hammer, reconocía claramente la ola de la tendencia y estaba determinado a subirse en ella, sabiendo incluso que su estilo de rap traería la desaprobación de otros artistas.

La cuestión con la música cuando se mira como una forma de arte, es que su valor para el entretenimiento se vuelve un camino peligroso de caminar, si es arte tiene que ser serio y eso se logra principalmente con la escritura. La temática debe ser sensible, crítica, humana o presentar una narrativa acorde con la vida real dentro del contexto social del artista. Es así como la música trasciende y adquiere un valor histórico. Pero no todo el mundo lo ve de esa manera, al final del día esa definición puede llegar a contradecir un principio esencial del arte, la libertad.

De cualquier forma era inevitable que recibiera críticas de otros raperos que intentaban usar el estilo musical para crear rimas complejas y expresar con ellas, una situación de inconformidad o contarle al mundo la realidad de desigualdad social en la que tuvieron que nacer. Mientras él, aunque bailaba muy bien, rapeaba sin mucho peso en sus palabras.

Estaba claro que Hammer aunque le tocó vivir esa misma realidad dura en el barrio, buscaba un camino de expresión artística distinto, tal vez fue por que de pequeño pudo desconectarse a ratos de esa vida, gracias al dueño de los Athletics y a los jugadores que se convirtieron en grandes amigos suyos. El caso es que el rapero siempre le apostó a un estilo pop, y en 1990 las cartas del éxito comercial, le favorecieron y la jugada ganadora quedó en sus manos, se llamaba: U Can’t Touch This.

Una batalla legal

Parte del desencanto de la crítica con Hammer, era que sus canciones casi siempre hablaban de lo mismo; siempre auto-proclamaciones de superioridad, siempre argumentos rimados de por qué él era el mejor rapero. Pero además de eso, dependían fuertemente de canciones de otras personas que ya habían sido hits en su momento.


Rick James, 1984.

En el caso de U Can’t Touch This, hablamos de una canción tan pegajosa y tan universalmente divertida que es imposible escapar de ella, la melodía que suena antes de la frase que le da nombre a la canción, probablemente esté sonando en tu cabeza ahora mismo, y si no es el caso, al escucharla seguro la recuerdas. Bueno, resulta que esa melodía tan memorable no es original de esta canción, fue tomada de otra que había sido popular nueve años antes, se llama “Super Freak” y es de Rick James.


La canción original es sencilla y tal vez un poco tonta, porque eso era lo que buscaba su autor cuando la hizo, solo jugar un rato a ver qué salía. Pero la narrativa es clara, es acerca de una chica sexualmente aventurera, Rick la describe como: “la clase de chica que no llevas a casa y se la presentas a tu mamá”. Más allá de eso no tiene mucha más profundidad, es más bien repetitiva, pero la melodía que causa ese efecto pegajoso es la misma que utilizó Hammer a lo largo de toda su canción. Y al ser ese el elemento esencial de la estructura de U Can’t Touch This, pronto llegó una batalla legal.

Rick James demanda a Hammer por uso de su propiedad intelectual, de hecho Rick tenía como política personal no permitir el uso de ninguna de sus canciones por raperos de la época, los quería lejos de sus creaciones.

Aparentemente con Hammer pasó que algún abogado de James le dio permiso sin consultarlo. Al final llegaron a un acuerdo en privado y Rick fue reconocido como co-autor, lo que le trajo varios millones de dólares en regalías.

100.000 chicos

Pasado el conflicto legal, la canción siguió su camino en ascenso y su popularidad la llevó a integrarse a la cultura pop, en parte gracias a un video que rodó incesantemente en MTV y en el cual, volvió el aspecto más notorio de su personalidad de escenario, los pantalones harén.

Con ese estilo caricaturesco que traía, los pasos de baile, la coreografía y sin duda los pantalones cómicamente anchos, llamaba de inmediato la atención, era una transición definitiva al pop y entretenimiento perfecto para la televisión de los 90.

Irónicamente, el video de Super Freak casi diez años antes no tuvo alta rotación en MTV, en ese entonces había cuestiones de división racial que no se hablaban. Hizo falta la presión de una mega estrella para empezar poco a poco a borrar la separación, hizo falta Michael Jackson.

La gente de marketing de Hammer de todas formas supo cómo hackear MTV para ganar una mayor ventaja. Enviaron una copia gratis del single en cassette a 100.000 chicos con una carta del rapero adjunta, en ella les pedía que llamaran al canal y pidieran el video. El truco funcionó y se convirtió en el más reproducido del año.

Va a ser divertido

Luego vino Weird Al Yankovic, el loco que hace parodias tan populares que terminan ayudando a los artistas con las ventas, y sacó una versión llamada “I Can’t Watch This”, como burla a los canales de televisión que transmiten programas tan malos que no los puede ver.

Pero por supuesto, el valor humorístico de la canción es alto, así que inevitablemente iba a salir en todos lados. Nos la encontramos a través del tiempo en películas como Rápido y Furioso 7, Shark Tale y White Chicks. En series como Los Simpson, Family Guy y South Park, además de comerciales como el de Cheetos en 2020.

El equipo de fútbol americano Dolphins de Miami la utilizó para promocionarse como un equipo invencible antes de empezar la temporada de 1990. El rector de una escuela en Alabama hizo con ella un video para prevenir e incentivar a los estudiantes a protegerse del Covid-19.

Ahí está la magia de la canción, no importa lo que a uno se le ocurra hacer con la letra, por alguna razón es como una plantilla para la comedia y cualquier cosa que hagas con ella, simplemente va a ser divertido.


Bonus Track


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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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