Get Back. Cada cosa en su lugar.

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Fobia racial, problemas de inmigración y tensiones humanas marcaron con esta canción, el fin de una era.


Menos de 14 kilómetros

Imagina que estás en una playa mirando al horizonte en el sur de España, la brisa corre suavemente y el sol toca tu piel sin hacerle daño. La piedra sobre la que reposas es relativamente cómoda y la sensación de la arena gris entre los dedos de tus pies, provee miles de micromasajes a tus dedos cansados de caminar.

El aire es liviano y puedes respirar con tranquilidad, pero no por mucho tiempo. Hay algo a la distancia que se roba tu tranquilidad, algo que flota en el agua, parece una construcción de madera. Eso no te parece tan inusual, lo que realmente te pone en alerta y acelera tu respiración, es que sobre ella, logras identificar una figura familiar, una persona.

Mientras las olas sacuden la estructura tratas de ajustar tu mirada para entender mejor lo que estás viendo, de pronto la figura se multiplica. No era solo una persona, era todo un grupo y se acerca con velocidad de colisión a tu playa.


Vertounoir, CC BY-SA 4.0

Resulta que no estás realmente en el sur de España porque aún no existía ese país, pero sí en esa zona del planeta, solo que hace 130.000 años, eres un Neanderthal siendo testigo de cómo un grupo de Homo Sapiens cruza el estrecho de Gibraltar atravesando efectivamente el mar Mediterráneo en menos de catorce kilómetros de recorrido, de África a Europa.


Monstruos marinos

Más de un millón de años después, la narrativa cambió. Ahora bañada en mitología griega y romana, resulta que la proximidad de los continentes fue el resultado de una aventura de Hércules, quien para superar una de las doce pruebas imposibles que le había puesto el rey Euristeo, se va a robarle las vacas a un gigante de tres cuerpos y tres cabezas llamado Gerión.

Pero el gigante vivía en el extremo occidental del mundo conocido. Después del mar Mediterráneo entre España y Marruecos en dirección a América, lo que había era un océano infinito con pocas formas de civilización y toda clase de fantásticos peligros mortales.

En el camino, Hércules se topa con una montaña que bloqueaba su camino, entonces hizo lo más lógico, la partió a la mitad. Los dos pedazos de montaña que quedaron se conocen como Los pilares de Hércules, uno es el Monte Musa y el otro es la Roca de Gibraltar, el primero quedó en África y el segundo en Europa. Así, el héroe creó el estrecho que une el Mediterráneo con el Atlántico. Y eventualmente pudo ir a matar al gigante Gerión y robarle sus vacas para cumplir su misión.


The Rock of Gibraltar’s North Front cliff face from Bayside

En otros relatos Hércules no separa la montaña sino que por el contrario, acerca los dos extremos para cerrar parcialmente la boca del estrecho de Gibraltar y evitar que monstruos marinos entraran en el Mediterráneo.


Esa idea de mudarse

De una manera menos adornada, estudios arqueológicos respaldan la teoría de los Homo Sapiens cruzando el mar para llegar a Europa, y la mitología le pone una capa más emocionante a lo que de otra manera, sería simplemente una formación de la naturaleza.

En cualquier caso, el hecho es que a los humanos siempre nos gustó la idea de movernos de un lugar a otro, ya sea para buscar comida, un mejor clima, o en tiempos modernos, un lugar donde nuestra vida tenga mejores oportunidades, o al menos no esté en peligro.


Victoria, the single ship to have completed the first world circumnavigation.

Con la era de la exploración, como se conoce a esa época de grandes barcos surcando los mares, y el traumático periodo de colonización de América, se llevó a una mayor escala esa idea de mudarse atravesando continentes. Y eventualmente esta actividad tan natural, tomó otra connotación y quienes la hicieran serían llamados inmigrantes.


Un pila de pólvora

Con el patriotismo y cada país defendiendo su frontera se fue construyendo la idea de una identidad nacional en cada lugar soberano, y con ello vino el temor de que algún factor externo pudiese distorsionarla. Ese fue siempre uno de los problemas de la migración, los que llegan y asimilan la cultura tienen menos problemas que los que traen la suya propia y la lucen a flor de piel.


Portrait of Enoch Powell by Allan Warren in 1987.

Ese tipo de preocupaciones por mantener inmodificable la idea de la vida en Inglaterra, fue lo que llevó a John Enoch Powell, un prominente político británico, a hacer en 1968 un discurso polémico acerca del daño que a su parecer, causaban los inmigrantes en el país.


Le preocupaba principalmente la llegada de gente de la India, Pakistán y África, pero principalmente todo el que no fuera blanco. Sentía que la identidad local se iba perdiendo en la medida que los extranjeros llegaban a ocupar los barrios y las empresas, que se les daba un trato especial y que era necesario reducir radicalmente su entrada al país. De no ser así, se arriesgaban a “lanzar un fósforo en una pila de pólvora”.

Automáticamente generó división y violencia, lo despidieron, pero el discurso tuvo efecto. Hubo protestas apoyándolo y opinión de la prensa condenándolo, hubo gente marchando en la calle apoyando la idea de una Inglaterra blanca y hubo jóvenes con el espíritu de patriotismo inflado que atacaron a personas de color. Hubo miedo, inconformidad, inestabilidad y una canción de los Beatles llamada Get Back.

Encerramiento creativo

En 1969 la banda británica The Beatles lo había hecho todo, su estatus de leyenda del rock se consolidaba después de más de una década de creaciones musicales que quedarían integradas a la cultura pop para siempre, además de las innovaciones creativas en el proceso de grabación que cambiaron para siempre la manera como se produce un álbum. Pero también era el final de un ciclo.


The Beatles performing on The Ed Sullivan Show, February 1964

El álbum Let It Be, en el que empezaron a trabajar en enero de 1969, se suponía que revitalizaría las relaciones internas de la banda que se venían debilitando tiempo atrás. Entonces deciden juntarse y regresar a lo básico, a la formación Rock n’ Roll y ejecución sencilla de cuando eran adolescentes, aquellas épocas de tours incesantes y fans enloquecidos que habían dejado atrás cuando decidieron ser una banda de estudio.


La idea era comprometerse a una serie de ensayos rigurosos en una ventana de tiempo estricta. Del encerramiento creativo tendría que salir un nuevo álbum, el cual sería grabado y luego lanzado con una presentación en vivo mientras cámaras filmaban todo el evento.

Una canción protesta

La idea era volver a entrar por la puerta grande al mundo de los conciertos y presentaciones en vivo que habían dejado cuatro años atrás. En cambio, resultó ser un infierno del cual solo habría una salida. Pero en medio de la frustración y la inconformidad de los miembros de la banda, algo mágico pasó.


Paul McCartney with his Höfner bass in 2010. Oli Gill, CC BY-SA 2.0

Un día, durante los ensayos en Londres, Paul McCartney llega con una idea. Entró con el bajo y empezó a bocetar una estructura musical en el aire, tenía el ritmo, la armonía pero solo un pedacito de la letra, un coro sencillo en el que la melodía simplemente encajaba a la perfección cuando pronunciaba las palabras: get back.


El resto de la letra fue trabajada entre sesiones, en la medida que les fue llegando la inspiración, la fueron improvisando siguiendo la sensación del momento. Y en 1969 la sensación del momento significaba racismo y controversia causada por Enoch Powell y su discurso anti-inmigratorio. 

Así que la canción tomó ese rumbó. A manera de parodia representaba la posición política de Powell usando otras palabras y llevando la idea a través del Atlántico con frases que traducidas al español dirían cosas como: “no necesitamos puertorriqueños viviendo en Los Estados Unidos” y “No quiero paquistaníes quitándole el trabajo a toda la gente”. Era una manera de evidenciar un problema de racismo y tener una posición en contra de aquel discurso que antagonizaba a los inmigrantes no-blancos de su país. Era en principio una canción protesta.

Un golpe de realidad

La canción iba por buen camino, pero la banda no. Las tensiones entre ellos y el descontento de George Harrison con Paul McCartney y John Lennon llevó a una ruptura. En medio de un ensayo George decide que no quiere más ser parte del grupo, desconecta su guitarra y se va.

Cinco días después, la banda logra una serie de concesiones que trajeron de vuelta a Harrison, la primera era que debían de momento olvidarse de todo el tema de un concierto en vivo y concentrarse en terminar el álbum, la segunda era que debían hacerlo en una nueva locación, en el estudio de Apple Corp., pero no esa Apple, no la de los iPhones y los iPods, otra en Inglaterra que era propiedad de los mismos Beatles.

El tercer elemento no condicional pero determinante para el éxito de la canción fue un americano considerado durante ese corto periodo de producción como: “el quinto Beatle”.


Preston singing at the piano in 1971. Heinrich Klaffs, CC BY-SA 2.0

Era Billy Preston, un tecladista de Houston criado en Los Ángeles quien creció como un niño prodigio de la música. Completamente autodidacta a los diez años ya tocaba con grupos de gospel, a los 21 se unió a la banda de Ray Charles, y de ahí para adelante su reputación como tecladista profesional creció exponencialmente.


Eventualmente, por invitación de George Harrison quien buscaba que hubiese un elemento nuevo que aliviara las tensiones, Billy, llega a los Beatles, más precisamente a los últimos nueve días de grabación.

La idea funcionó mejor de lo que esperaban, con Preston abordo tocado el piano eléctrico, las canciones tomaron otra vida, tanto así que en Get Back con sus arreglos prominentes de teclado y un solo relativamente largo, la banda lo acreditó como uno de los creadores de la canción, fue la única que vez que alguien fuera del grupo fue reconocido de esta manera. Incluso consideraron integrarlo como miembro permanente, pero McCartney los confrontó con un golpe de realidad diciendo: “ya es bastante difícil poner de acuerdo a cuatro personas”.

Sorpresivo y documentado

Terminados los ensayos, regresa la discusión de cuál sería la manera ideal de presentar las nuevas canciones al público por primera vez y filmar el evento. Por el papel pasaron ideas como la de tocar en un barco en el mar, en un asilo mental, en el desierto del Sahara a la altura de Tunisia y en el coliseo romano. Pero al final el mismo espíritu de sencillez con el que habían empezado la producción regresó para dar luz en dirección hacia arriba.

Llegó el día de estrenar las nuevas canciones, entre ellas por supuesto Get Back. Para McCartney, siempre una fuerza creativa en la banda, consideraba que el regreso de Los Beatles a los escenarios, tenía que ser disruptivo, debía ser una situación en la que pasaran los límites del orden cívico y tuviesen que venir las autoridades a arrastrarlos mientras tocaban. Era una idea caricaturesca nomás, pues ni siquiera habían decidido qué hacer.

Un día, durante un descanso, sin ser claro de quién específicamente fue, la idea llegó. Tocarían un set de 40 minutos estrenando las canciones ante una audiencia desprevenida, sin tickets, ni anuncios, sería completamente sorpresivo y documentado con cámaras en el techo del edificio de cinco pisos donde operaba Apple Corp.

A mamá no le gusta

Y así, habiendo descartado todo tipo de planes demasiado complejos y no estando en total acuerdo por las fricciones internas, deciden darle fin al asunto y salir a tocar en el techo. Entonces suben todos los equipos y el 30 de enero de 1969, Los Beatles y Billy Preston hacen una presentación repentina para los transeúntes de la zona. Muchos simplemente se toparon con el evento en su descanso de almuerzo, pero la noticia voló y en poco tiempo, la calle estaba bloqueada por la cantidad de gente que llegó corriendo al lugar al enterarse del suceso.


3 Savile Row, London, the location of the concert (pictured in 2007).

Era normal no querer perderse ese momento histórico, después de todo, músicos tocando en un techo, algo que hoy en día es tan común y toda banda de chicos quiere hacerlo en algún punto, no era habitual en los 60. Pero tampoco era conveniente para el orden y el flujo vehicular, así que poco después llegó la policía y la idealización de Paul McCartney se hizo realidad.


Después de amenazar con arrestar a los empleados de Apple Corp. Por obstrucción de la justicia, al no querer dejar pasar de la recepción a los oficiales, los uniformados subieron al techo demandando la cancelación del evento pues la vía estaba bloqueada y estaban generando caos.

Entonces Mal Evans, el mánager de gira presionado por la policía apaga los amplificadores de guitarra de George Harrison y de John Lennon, George desafía la autoridad y vuelve a encenderlo, Evans entonces entiende de qué lado del juego tenía que estar y vuelve a encender el amplificador de John.

En este punto la tensión había llegado al máximo y la banda sabía que había presionado suficiente, entonces mientras tocaban por segunda vez Get Back, Paul improvisa un cambio en la letra diciendo: “Has estado tocando en los techos otra vez y sabes que a mamá no le gusta, ella va a hacer que te arresten”. Poco después termina la canción y la banda se desconecta.

Por última vez

La desconexión fue más allá. Las tensiones internas siguieron y aparecieron nuevas en relación a la administración de la banda, llevándolos al final del camino. Ese mismo año John Lennon se retira para trabajar en un proyecto aparte, pero sin hacerlo público para no afectar las ventas del disco, más adelante Paul hace lo mismo, y así el ciclo llega a su fin.


The Beatles and Lill-Babs on the set of Drop-In, 30 October 1963

Get Back, quedó como un testamento documentado del proceso creativo casi mágico que sucedía en el corazón de la que es considerada, la banda más influyente de la historia. La letra finalmente evolucionó a otro tipo de narrativa, dejando atrás la intención de protesta en contra de las proclamaciones racistas del momento, y como siempre se esperaba de las creaciones de los cuatro chicos de Liverpool, la canción llegó al puesto número uno de las listas de popularidad en las Américas, Europa y Australia.


Pero a veces las cosas buenas terminan en su punto más alto, en este caso fue el techo de un edificio al que llegaron después de un camino tortuoso, para tocar en vivo ante el público por primera vez en cuatro años y por última vez en la historia.


Bonus Track



La próxima semana:

Take Me to Church. Otra anomalía.


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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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