Fama e ironía. La historia de: Mr. Jones

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A veces los artistas evitan convertirse en la sensación de un momento en la historia para no querer cargar su peso, a veces lo logran, a veces la gente decide por ellos.

Contando cuervos

La poesía es una de esas cosas que envejecen para convertirse en un gusto adquirido, que pasan de ser lo común y popular a ser una forma de arte apreciable por una minoría. A veces, como el vino o las aceitunas, te termina gustando cuando pasas los años de acelerada juventud y bajas el ritmo llegando a la meta de la mitad de la vida.

Pero hay una forma de poesía de la que es imposible escaparse, llegó al principio de la infancia y fue presentada por nuestros padres, quienes la trajeron de su propia niñez acumulando varias generaciones de historia.

Las llaman nanas, rimas infantiles o cantos de cuna. Son poemas, canciones o ambas cosas a la vez, que tienen como propósito ayudar a los bebés a dormir.


Las canciones infantiles más viejas de las que tenemos registro son las canciones de cuna. Se cree que la más antigua hasta ahora descubierta es una de origen romano llamada: “Lalla, Lalla, Lalla, aut dormi, aut lacta”. Foto: Sailko, CC BY 3.0

Por alguna razón es una de esas cosas que parecen ser verdaderamente universales; culturas alrededor del mundo adoptaron esta técnica de hipnotización de bebés, simplemente porque funciona y los padres necesitan usar todas las herramientas a su disposición para poder tener un momento de tranquilidad, servirse una copa de vino y por fin estirar los pies sobre el sofá.


Al ser sobrevivientes del lenguaje, que como parte de la cultura siempre está cambiando, las rimas infantiles llegan a nosotros arrastrando toda clase de posiciones religiosas y sociales correspondientes a la época en la que fueron creadas, algunas llevan siglos ayudándonos a dormir. Una de ellas, de origen británico de alrededor de 1780, toca el tema de la superstición. En ella se plantea que según la cantidad de aves urracas que veas, algo acerca de tu destino se revelará. Una de sus versiones modernas dice más o menos así:

Una para la pena / Dos para la alegría / Tres para una niña / Cuatro para un niño / Cinco para la plata / Seis para el oro / Siete para un secreto que nunca revelarás.

La rima, que en español evidentemente no lo hace, se llama One for Sorrow (una para la pena). Las urracas o pica pica, son una especie de ave que pertenece a la familia de los cuervos, no tienen ese aspecto clásico de pájaro de Halloween y cuentos de brujas, pero sí la mala reputación supersticiosa que las pone en la lista junto a los gatos negros.

Superstición a un lado, esta referencia de la rima infantil a los cuervos y a contarlos para conocer el destino, fue la que dio paso en 1991 al nombre de la banda de San Francisco Counting Crows, literalmente en español: “contando cuervos”.

Todos sus problemas

Para muchas bandas y artistas la fama es algo que llega con el tiempo, puede haber un momento identificable que llega de repente, pero normalmente toma años de álbumes y producciones. El caso de Counting Crows es uno de esos en los que el estatus de celebridad se da de golpe, casi de la noche a la mañana y gracias a una canción en particular.

En 1993 la banda lanza su primer álbum: August and Everything After, vende más de siete millones de copias solo en Los Estados Unidos y recibe dos nominaciones a los Grammy, una por Mejor Acto Rock y otra por Mejor Artista Nuevo.

El éxito fue realmente repentino, explosivo y un poco irónico también. Una de las canciones que indudablemente impulsaron el tren del éxito comercial es una acerca de la fama, pero en un sentido juguetón y casi paródico, una canción acerca de alguien llamado Mr. Jones.

La canción cuenta una historia cotidiana y urbana que se desarrolla en un bar en San Francisco llamado New Amsterdam. En aquel lugar, como en cualquier otro al que las personas se arreglan para ir, había gente atractiva, particularmente, para interés del protagonista de la canción y su amigo el Señor Jones, un par de chicas, una de cabello amarillo y otra de cabello negro.

Pero la historia no progresa de la manera que uno esperaría, no hay cortejo, no hay intercambio de números telefónicos, no hay un verdadero acercamiento, no pasa realmente nada. Todo el tiempo estos dos tipos en el bar, hablan entre sí compartiendo fantásticas ideas de cómo podrían acercarse a estas mujeres atractivas que quieren conocer pero no pueden, porque no tienen el coraje ni la autoconfianza para hacerlo.


Bailar flamenco es similar a un ejercicio físico moderado​ y tiene efectos comprobados en la salud física y emocional, se le llama: flamencoterapia. Foto: John Singer Sargent, dominio público.

El protagonista reflexiona acerca de su propia baja autoestima, desea tener belleza y no estar solo, desea creer en algo y que crean en él, desea tener coraje y algo bello que pueda ser solo suyo. Todo esto mientras al fondo María, la chica hispana de cabello negro, baila al ritmo de la guitarra española.


La situación es cotidiana pero el pensamiento es profundo. Entonces, analizando su condición, el personaje concluye que solo hay una cosa que puede traerle todas esas cosas que desea, la fama. Ser una estrella resolvería todos sus problemas.

La fama trae felicidad

En la vida real, la canción nace de una situación casi idéntica. Una noche en San Francisco, Adam Duritz, el escritor y cantante de la banda, salió con su amigo Marty, cuyo padre era un músico español que viajaba con su compañía de flamenco tocando la guitarra. Fueron a ver al viejo tocar y después al bar New Amsterdam donde sentados en la barra, miraban a un par de chicas deseando no ser tan tímidos y tener el valor para acercarse y hablarles.


Christopher Joseph “Chris” Isaak nació en Stockton, California en 1956. Es reconocido principalmente por su hit internacional “Wicked Game” de 1990, así como por “Baby Did a Bad, Bad Thing” y “Somebody’s Crying”. Foto: Justin Higuchi, CA, USA, CC BY 2.0

En medio de la borrachera bromeaban diciendo que si fueran estrellas de rock en vez de pobres músicos, estas cosas serían fáciles. En contraste, Kenney Dale Johnson el baterista de Chris Isaak justo estaba en ese mismo bar sentado con tres mujeres en su mesa. Esa noche Adam se fue a casa e inspirado en toda la situación escribió una canción usando como título el nombre de su amigo Marty Jones.


Así nació entonces la historia de Mr. Jones, quien una noche acompaña a su amigo a emborracharse y permite que se intoxique con la fantasía ingenua de que ser famoso resolvería todos sus problemas, de que ser una gran estrella automáticamente borraría su tristeza, mataría la soledad y le daría coraje para vencer la timidez. Lo deja soñar y creer solo por un momento que de verdad la fama trae felicidad.

La idea de ser una estrella

La canción presenta también un par de elementos interesantes no relacionados con la historia de origen. Uno de ellos es María, la bailarina de flamenco, quien aparece en varias canciones después de esta. No se sabe su verdadera identidad o si es meramente una invención del autor, un símbolo que representa algo, no alguien.

El otro elemento es la mención de Picasso y el deseo del personaje de comprarse una guitarra gris. Al parecer Pablo Picasso disfrutaba pintando guitarras de distintas maneras, una de ellas es la obra llamada “Guitarra sobre una mesa”, donde se representa el instrumento con la técnica de cubismo y con un tono grisáceo.

Pero quizá lo más interesante es la ironía de todo. Adam escribe una canción acerca de la idea inocente de que ser famoso hace que la vida sea más fácil, y luego la misma resulta convirtiéndolo a él, quien no buscaba realmente ser famoso pero jugaba con la idea absurda de serlo, en una verdadera celebridad de la noche a la mañana. Así que poco después de lanzar la canción, su autor ya no podía identificarse completamente con ella, no podía burlarse de la idea de ser una estrella pues ya la gente había decidido, al comprar sus discos, que aunque no quisiera, él también sería una de ellas.


Bonus Track

El video oficial de Mr. Jones lanzado en 1993. La alta rotación en MTV ayudó al éxito acelerado de la banda.
Fragmento de un episodio de la serie de comedia The Big Bang Theory donde Sheldon baila flamenco.


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Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

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