Una persona y tres nombres. La historia de: My Name Is

· Podcast ·

Versión narrada

También puedes escuchar aquí 👆

· Artículo ·

Versión escrita

Una serie de situaciones injustas pueden llevar a la creación de una persona con tres nombres y el deseo incontrolable de desafiar al mundo.

Para siempre

A través de la historia los imperios han sido siempre centros de influencia para el mundo o la zona del planeta que cubran sus fronteras. Por eso nuestras culturas siempre son una combinación de cosas, más que algo puro y completamente original, pero el tiempo pasa y pronto se nos olvida su origen o su significado pierde relevancia.

Una de estas cosas que heredamos de otra civilización y que hoy damos por sentado, empieza con un término en latín llamado “tria nomina”. Es básicamente un sistema de nomenclatura a través del cual los antiguos romanos le daban nombre a las personas.

Nadie sabe realmente en qué momento empezamos a ponernos nombres ni por qué, parece haber sido una cuestión de practicidad, en la medida que el mundo se fue llenando de gente tuvimos que empezar a categorizarnos de alguna manera. Pero aunque sirvan un propósito práctico, los nombres siempre tuvieron significado, solo que en algún punto dejó de importarnos y con la evolución constante del lenguaje, las palabras desaparecen o dejan de representar lo que originalmente significaban. Por ejemplo, los nombres Héctor, Orson y Deborah alguna vez significaron caballo, oso y abeja, respectivamente.

La religión también juega un papel importante en el significado de los nombres como un símbolo de honor. Los antiguos nórdicos, por ejemplo, incluían el nombre del dios Thor en los suyos. Así que si hubieses nacido en una familia escandinava del siglo 8, antes de la cristianización del mundo, existe la posibilidad de que tus padres te pusieran Thorkell o Thorgeir si naciste varón, o Thorhalla si naciste hembra.

Con el sistema romano tria nomina, los nombres empezaron a tener una estructura más reconocible, un valor agregado que indica la pertenencia a un linaje. Si fueras el nuevo bebé de una familia en el año 700 antes de Cristo, unos días después de tu nacimiento se llevaría a cabo el dies lustricus, una ceremonia en la que tu padre te alzaría en sus brazos y te diría en voz alta tu praenomen, es decir tu primer nombre o nombre de pila.


El Dies lustricus se hacía 8 días después del nacimiento si era una hembra y 9 si era un barón pues se consideraba que el cuerpo de una mujer alcanzaba la perfección más rápido. Además, antes de desprenderse del cordón umbilical, los bebés eran considerados más como plantas, una vez desprendidos de la madre se ganaban el derecho a un nombre propio. Pintura: “En el peristilo” por John William Waterhouse. Dominio público.

Acompañado del praenomen viene el nomen, posiblemente el más importante, el nombre de la familia, el que se pasa de generación en generación y representa a tu clan, una formación limitada de personas consideradas ciudadanos romanos que podían tener sus propias leyes y costumbres, pero que afectaban solo a tu familia. Como un estado dentro de un estado.


Y finalmente tu tercer nombre sería un cognomen, otro descriptor complementario que no heredaste, sino que se te otorgó por cualquier otra razón y se convirtió en una etiqueta. Podía ser cualquier cosa, como tu lugar de origen, un talento destacado o una condición física que hoy consideraríamos insensible usar como parte de un nombre.

Así entonces en el transcurso de tu vida romana terminaste teniendo tres nombres, básicamente nombre de pila, apellido y apodo. La gente podría conocerte como Tiberia Arellius Lepida (la encantadora) o Tiberius Arellius Caninus (el cara de perro), porque al parecer así siempre fueron los apodos, a veces te toca uno bueno a veces uno que quisieras que la gente se olvidara para siempre.

No fue al funeral

Hemos recorrido un largo camino desde los inicios de la sofisticación de los nombres, aceptamos su rigidez por respeto a nuestros padres, pero extendimos su alcance inventándonos todo tipo de cognomina. Así fue como llegamos eventualmente a los llamados nombres artísticos, un universo lingüístico donde la libertad es absoluta y existen cosas como el rapero conocido como Marshall, Eminem y Slim Shady al mismo tiempo.

Desde una edad temprana Marshall Mathers tuvo una vida complicada. Su madre casi muere trayéndolo al mundo en un parto de 73 horas, meses después sus padres se separan y Marshall se queda con su madre mudándose de un lugar a otro sin lograr mucha estabilidad. Su padre, que se había mudado a California, aparentemente nunca respondió sus cartas. En el colegio le hacían bullying y en una ocasión recibió un golpe tan fuerte en la cabeza que nunca olvidó el incidente, y luego, exagerando para efectos de la comedia, lo convertiría en una canción llamada Brain Damage.

En una dimensión paralela Marshall nunca se convirtió en Eminem, siguió su primer interés artístico y se convirtió en creador de cómics. Pero obviamente eso no fue lo que pasó en nuestra realidad, en cambio, la futura sensación del hip hop decidió contar historias pero a través del rap. Ese camino lo empezaría a recorrer cuando su tío Ronnie Polkingharn, quien también era su mejor amigo durante aquella época de infancia, le regaló un disco con la banda sonora de Breakin’ una película de 1984 centrada en un grupo de chicos que practicaban Break Dance.

El disco incluía una canción llamada Reckless, después de escucharla, Marshall siente el llamado de su vocación. De ahí en adelante comía y bebía hip hop, pasaba días estudiando los diferentes estilos y leyendo el diccionario para ampliar su vocabulario y mejorar sus rimas. Siempre fue inteligente, pero odiaba la escuela, perdió tres veces el noveno grado porque solo quería rapear. Se pasaba el día parado frente al espejo cantando sobre sus canciones favoritas y probándose diferentes looks buscando algo que se viera cool.


Ricky Powell junto dos de los Beastie Boys. Mike D, uno de los miembros de la banda, solía aparecer en escenario usando una cadena con el logo de Volkswagen. Esto inspiró una serie de robos de fans al rededor del mundo que queriendo imitarlo, desprendían de cualquier auto el emblema de la marca y se lo llevaban. Foto: Karsten.mcvay, CC BY-SA 3.0

Pero la realización de que él podía ser como sus héroes llegó cuando entendió que su contexto racial no era una limitante. Ese momento se presentó el día que descubrió viendo un video musical, que una de sus agrupaciones de rap favoritas Beastie Boys, estaba conformada por tres chicos blancos de Nueva York. No era una formación típica y el estilo que tenían entre punk y rap tampoco, era algo medio loco que solo ellos podían hacer bien. Entonces Marshall, habiendo entendido que sí se podía ser un rapero blanco, exitoso y medio loco, dijo: Ey, yo también puedo hacer eso.


Ronnie, el tío y mejor amigo, hizo su tarea y se marchó. Sembró la semilla del éxito en su sobrino y un tiempo después, en 1991, se quitó la vida. Como suele ser con los suicidios, pueden haber muchas razones e hipótesis, pero nunca nadie sabe toda la verdad. Después del incidente Marshall deja de hablar en público por un tiempo y no fue al funeral.

Hacernos sentir incómodos

Con el poder de la automotivación y las ganas de escapar de un mundo en el que todo se derrumbaba, la gente se moría, las palizas eran constantes y la mala relación con su madre y la inestabilidad económica crecían, Marshall Mathers, toma sus iniciales y empieza a rapear bajo un nuevo nombre: M&M (eme y eme), que luego evolucionaría a Eminem.

Los primeros demos no fueron buenos, trataba solamente de pegar en la radio, pero después entendió que debía hacer las cosas a su manera y arriesgarse al fracaso. Entonces en 1999 estuvo listo para presentarse al mundo con un álbum y tres nombres: Marshall como su nombre legal, Eminem como su nombre artístico y Slim Shady como un alter ego que se desprende de su personalidad artística. Cada uno tenía un propósito y representaba algo distinto, y para presentarlos todos al mismo tiempo, solo hizo falta una canción llamada My Name Is.

Como suele pasar en la música, los artistas son descubiertos, lo que quiere decir que alguien de la industria en algún punto entra en contacto con la música de un artista que poca gente conoce, y haciendo una lectura de la cultura popular del momento, ve la posibilidad de construir y monetizar su carrera. Así pasó Eminem de las batallas de rap en el barrio a estar sentado en una oficina de una disquera interesada en ofrecerle un contrato de grabación junto a uno de sus héroes, Dr. Dre.

La magia puede definirse como algo inexplicable que pasa de manera espontánea, generando un gran asombro en quienes tienen la fortuna de presenciarla. Eso fue lo que sintió Dre después de esa reunión ejecutiva cuando llegó el día de sentarse a trabajar.


Eminem en el tour Up in Smoke del 2000. El tour recopiló varios artistas Hip Hop, incluyendo a Dr. Dre, Snoop Dog y Ice Cube. Foto: Johnny Wilbank, CC BY 2.0

Llegando al estudio Marshall, escucha unos segundos de una pista que su nuevo productor y mentor había puesto a sonar y enseguida dispara: Hi, my name is! Para Dr. Dre fue como ver una estrella nacer, no habían cumplido ni una hora de trabajo y tampoco se conocían, pero ya tenían una amistad que florecería rápidamente y un hit sobre la mesa, solo quedaba seguir construyéndolo.


Posiblemente sin darse cuenta Eminem termina introduciendo la comedia negra en el género con la letra de su primer hit. My Name Is empieza como la presentación de una persona en una reunión de gente desconocida, donde uno por uno cada quien dice su nombre y su ocupación.

En este caso la descripción de la ocupación del personaje es una serie de historias exageradas y violentas, una parodia de la música pop del momento, una posición de libertad de expresión sin miedo a ofender al mundo ni de crear nuevos enemigos, una carta de presentación de un personaje desequilibrado y extraño, una caricatura de él mismo que hiperboliza aspectos emocionales, mentales y situaciones ridículas, una persona que no es Marshall ni Eminem, es Slim Shady y llegó al mundo a sacudir todo y hacernos sentir incómodos.

Motiva a los jóvenes

Una parte de la letra que se apoyaba sobre la violencia y los estereotipos, es la que cuenta la historia ficcional de un profesor de primaria que siempre quiso reprobarlo y gracias a él, ahora sigue estudiando en la escuela pero ya tiene 35 años. Originalmente el chiste no era acerca de un profesor que quería hacerlo perder sino de uno que quería acostarse con él. Pero aunque hubiese preferido no suavizar la rima, no tuvo muchas alternativas.

Resulta que la base rítmica de My Name Is, fue tomada de otra canción llamada “I Got The …” escrita por Labi Siffre, un artista británico gay que habiendo escuchado el demo original dijo que no daría permiso para usar su canción, a menos que quitaran toda referencia sexista y homofóbica de la letra, que el uso de términos despectivos para referirse a mujeres y personas gay era simplemente escritura perezosa. La canción ya estaba producida y todos sabían que iba a ser un éxito, así que cedieron y cambiaron esa parte de la letra.

Tal como lo habían previsto, la canción fue un hit, ganó un Grammy al año siguiente y disparó al joven rapero al éxito comercial. El problema es que cuando vienes de abajo y llega la plata, llegan los problemas también.


Grafiti de Eminem en Shanghai, China. Foto: Sabine Fricke, CC BY-SA 3.0

Su madre le puso una demanda de 10 millones de dólares por difamación, ya que la letra incluye una línea en la que el personaje comenta que toda su vida le mintieron, y se acaba de enterar que su mamá consume más drogas que él. La demanda se arregló en 25 mil dólares pero la señora recibió solo 1.600, el resto le quedó al abogado.


El bully de la escuela también lo demandó por otra canción del mismo álbum en la que se lo presenta como parte de la razón por la cual tiene daño cerebral. Pero la jueza descarta el caso diciendo que la letra es obviamente una exageración.

Y luego vino el agotamiento. Tour tras tour, como pasa muchas veces con los artistas, se cansó de hacer siempre lo mismo y de cantar My Name Is una y otra vez. Le aburría, no sabía porque la gente le había gustado tanto, la canción es tonta y absurda, él simplemente estaba siendo gracioso con su estilo oscuro de comedia, tenía otras canciones que había escrito con el corazón y se revelaba en ellas, no siendo Slim Shady sino Marshall, pero esas no recibían tanta atención.

La ironía de todo es que si bien recibió críticas por usar todo tipo de violencia como forma de entretenimiento en sus letras y de ofender a otro montón de artistas con sus parodias, la gente, respondió comprando sus discos y haciéndolo famoso. Posiblemente la novedad y espíritu de rebeldía que siempre entretiene y motiva a los jóvenes de cada generación, fue lo que lo que lo puso en la cima.


Bonus Track

La letra del video oficial de la canción fue eventualmente cambiada por una versión alternativa más ligera y censurada. Esta es la versión “suavizada”.
Esta es la canción de la cual My Name Is saca el beat principal

Más historias aquí


Para la alcancía

Si quieres donar, este es el lugar.

$3.00

Recibe una notificación en tu mail cada vez que salga un nuevo post 👇

Published by Leon Bernard

Busco el equilibrio en la creación, poniendo en la balanza el pensamiento estratégico y la libertad para producir música y escribir historias.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: